lunes, 8 de septiembre de 2008

La Virgen de Guadalupe


Esta mañana he visto por televisión, como otros años, la eucaristía desde Guadalupe, una celebración como siempre muy hermosa y solemne en el marco incomparable del Real Monasterio; la Virgen se lo merece todo, y más siendo la patrona de Extremadura. Es muy entrañable ver a esos cientos de peregrinos que año tras año se trasladan a Guadalupe, por promesas, por devoción y sobre todo por fe, los hay que llegan andando desde pueblos de las Villuercas, o desde otros lugares, con los pies destrozados, pero deseosos de ver a la Virgen. Se veían las caras emocionadas en un templo abarrotado, la mayoría incluso de pie, sin poder sentarse. Para mí eso tiene mucho mérito y seguro que para la Virgen mucho más. Pero hay algo que yo no entiendo, me explico: cuando celebramos algún evento extraordinario en nuestras familias, (una boda, comunión,etc), nos gusta ponernos las mejores galas, porque la ocasión lo merece; sin embargo yo esto lo veo demasiado y me pregunto si a la Virgen de Guadalupe le gustaría verse llena de perlas y diamantes, tanto en su corona como en el manto. La biblia nos presenta a María como una mujer sencilla, que Dios escogió para que fuera la madre de su hijo, que supo decir Si y a partir de ahí se convierte en modelo para la condición humana, y Madre para todos en el momento de la muerte de su hijo en la cruz, cuando estaba con el ápostol Juán. Desde mi apreciación personal, creo que la Virgen rechazaría todas las joyas, aunque seguro que valora la buena intención de quienes se las ponen.

Santa María de Guadalupe, ruega por nosotros.

No hay comentarios: