jueves, 9 de octubre de 2008

La Mudanza

A veces nos parece, al menos a mí, que algunas circunstancias se eternizan, que no se acaban nunca, luego el tiempo que va pasando nos indica que todo llega, y que también pasa; y va llegando la ansiada normalidad. Estos días entre cajas sin abrir, otras abiertas, muebles, bolsas, más cajas, muchas cajas; han sido interminables. Encuentras una cosa que llevas buscando 2 horas y al momento ya no está, pero si la había puesto aquí, si ¿pero donde?, cuando te has cansado de buscarla, y estás buscando otra cosa, aparece la primera que ya ni te acordabas, en fin un autentico lío. Así son las mudanzas, con los enchufes que no funcionan o la puerta que se te cae encima. Hay otra parte agradable cuando encuentras cosas que ya ni te acordabas y que te hacen mucha gracia como los libros de tus hijos de prescolar, con sus garabatos y sus primeros dibujos,el traje de pastor de tu hijo, el vestido de princesa de tu hija; y aquel regalo que tenías escondido porque te pareció horroroso. Me ha hecho mucha ilusión encotrar un libro de Susanna Tamaro "Donde el corazón te lleve" que creía que lo había perdido. Así con las marcas de la batalla: el cansancio, y los cardenales de los golpes que te has dado, hay que juntar los pedazos de esperanza y arremeter de nuevo. Sin mis hijos, Montaña y Paco, mis hermanos Marce, Manolo y su cuñado Antonio, yo no hubiera podido hacerlo.

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