domingo, 2 de noviembre de 2008

DÍA DE DIFUNTOS


Como muchas otras festividades cristianas, ésta también tiene su origen en ritos paganos. Los pueblos celtas comenzaban sus ciclos temporales por la mitad oscura: la jornada se iniciaba con la caída del sol, y el año con el principio del invierno. Así, con el SAMONIS, que equivalía a nuestro 1 º de noviembre, los celtas iniciaban el año con diversos festejos que concluían con "la fiesta de los muertos" .En el año 998, San Odilon, abad del Monasterio de Cluny, al sur de Francia, instauró para el día 2 de noviembre, la festividad de Todos los Fieles Difuntos en la orden benedictina. En el siglo XIV Roma lo aceptó y lo extendió a toda la cristiandad. Las civilizaciones prehispánicas de América también rendían culto a la muerte. Los misioneros cristianos tuvieron que adoptar muchos de los ritos y símbolos indígenas para lograr su evangelización.
Actualmente, a un lado y al otro del océano, estos días se caracterizan por el recuerdo de nuestros muertos y la visita a los cementerios, pero en cada país o región existen diferentes tradiciones.

En España, hay pueblos y ciudades que tiene sus ritos y tradiciones para estos días. Aquí en nuestra ciudad, se celebran eucaristías por el alma de nuestros difuntos, visitamos los cementerios, llevamos flores a las tumbas, y en las pastelerías se venden los huesos de santos y los buñuelos de viento. No creo que haya un día especial para recordar a nuestros seres queridos que ya no están, es sólo un simbolo; siempre se llevan en el corazón y su ausencia se nota cada día. Intentamos seguir el ejemplo de lo bueno que nos dejaron, sus sabios consejos, y sus vidas gastadas por el trabajo, o la enfermedad.

La muerte siempre es dolorosa, por mucho que nos hablen de la vida eterna, separarnos de las personas que queremos, es como si con ellos se fuera algo de nosotros. A partir de ahí aprender a vivir sin ellas, superar el duelo, es un proceso duro que sólo el tiempo va aliviando.

A mi me gustaría hablar de otro tipo de muerte, que en definitiva tambien es muy doloroso: perder a alguien en vida. Es decir las amistades que se quedan en el camino, que en otro momento fueron personas muy importantes para nosotros, y que poco a poco van saliendo de nuestra vida. Nos quedan los recuerdos, las vivencias compartidas, los momentos inolvidables, y sobre todo... mucho dolor.

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