viernes, 20 de marzo de 2009

ZAQUEO

Hace unos días en el grupo franciscano al que pertenezco hablabamos de Zaqueo, a proposito de este tiempo de cuaresma. Para mí con este personaje tan singular tiene sentido la cuaresma; lo demás se queda en palabras, palabras huecas que nos repiten un año tras otro, y que olvidamos rapidamente.

Con Zaqueo existe la verdadera conversión, el cambio de hombre viejo por hombre nuevo que la biblia nos propone en este tiempo.

Un jefe de publicanos, rico, había oido hablar de Jesús y tiene mucho interés en conocerle, cómo era bajo de estatura, no duda en subirse a una higuera; posiblemente siendo objeto de burlas por parte de quien le viera. Imaginemos en nuestro tiempo a un director de un banco subido a una higuera. A Zaqueo no le importa nada, se vacia de sus vanidades, y de sus prejuicios, y cambia de actitud con respecto a su vida anterior. Jesús le ve y le dice que baje, que quiere cenar con él.


Siempre se nos dá oportunidad de rectificar nuestros errores ( si queremos claro). Para mí el perdón es una de las experiencias más hermosas que tengo. No importa la causa, importa el efecto; despues de 15 años, mi amistad es mucho más fuerte y más consistente que antes.

Este tiempo es muy hermoso, siempre me ha gustado más que las navidades. Los viacrucis en Santo Domingo, el triduo al Cristo de los estudiantes; otros años la limpieza de la iglesia, alfombras y ornamentos. Vivir desde dentro el Triduo Pascual: las lecturas Jueves Santo y Viernes Santos, y compartir la Resurrección del Señor en la Vigilia Pascual, el Sabado Santo.

Los cristianos tenemos 40 días desde el miércoles de ceniza hasta el Jueves Santo, para caminar en nuestros desiertos particulares, llenos de rivalidades, de orgullos, de vanidades, de enfermedades, de esperanzas, de ilusiones; hasta que Cristo resucite una vez más para todos nosotros.

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