viernes, 12 de junio de 2009

EL ROSARIO

Cuando yo era pequeña me contaron una historia que me hizo mucha gracia y todavía la recuerdo. No se si era sólo una historia o tenía algo de realidad.

Un misionero fue a visitar un pueblo indigena, todos le recibieron con gran curiosidad; poco a poco se fue ganando el afecto de aquella gente. El misionero les enseñó a rezar el rosario, todos los días sacaba una especie de collar con bolitas, grandes y pequeñas y mientras las movía con sus dedos, recitaba algo que ellos no entendían. Así un día tras otro, hasta que casi se aprendieron lo que decía el misionero: los misterios.

El misionero tuvo que marcharse a otro lugar y le pidieron que les dejara aquella cosa de las bolas para seguir rezando ellos.

Al cabo de un tiempo, el misionero volvió y los encontró allí a todos reunidos junto al que tenía el rosario. Se quedó allí quieto, observandolos, y escuchó: "Pasa tú, pasa esta, pasa la otra, y pasa la grandona", así una y otra vez. Cuando le vieron, el que tenía el rosario en la mano le dijo que todos estaban muy apenados porque se les había olvidado la letra que les había enseñado mientras movía aquellas bolas.

El misionero emocionado les dijo que seguro que a Dios le había encantado esa oración, porque les salía del corazón.

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