sábado, 31 de octubre de 2009

EL PORTERO DEL PROSTIBULO Jorge Bucay

No habi­a en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prosti­bulo. Pero que otra cosa podria hacer aquel hombre?

De hecho, nunca habi­a aprendido a leer ni a escribir, no teni­a ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres habi­a sido portero de ese prostibulo y tambien antes, el padre de su padre.

Durante decadas, el prosti­bulo se pasaba de padres a hijos y la porteri­a se pasaba de padres a hijos.

Un di­a, el viejo propietario murio y se hizo cargo del prosti­bulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidio modernizar el negocio.

Modifico las habitaciones y despues cito al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, ademas de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Alli­ anotara usted la cantidad de parejas que entran di­a por di­a. A una de cada cinco, le preguntara como fueron atendidas y que corregirian del lugar. Y una vez por semana, me presentara esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.

El hombre temblo, nunca le habia faltado disposicion al trabajo pero.....

Me encantaria satisfacerlo, señor, balbuceo, pero yo... yo no se leer ni escribir.

AAh! Cuanto lo siento! Como usted comprendera, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...

Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabaje en esto toda mi vida, tambien mi padre y mi abuelo...

No lo dejo terminar.

Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Logicamente le vamos a dar una indemnizacion, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Asi que, lo siento. Que tenga suerte.

Y sin mas, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintio que el mundo se derrumbaba. Nunca habi­a pensado que podri­a llegar a encontrarse en esa situacion. Llego a su­ casa, por primera vez desocupado. Que hacer?

Recordo que a veces en el prosti­bulo, cuando se rompi­a una cama o se arruinaba una pata de un ropero, el, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Penso que esta podri­a ser una ocupacion transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Busco por toda la casa las herramientas que necesitaba, solo tenia unos clavos oxidados y una tenaza mellada.

Teni­a que comprar una caja de herramientas completa.

Para eso usari­a una parte del dinero recibido.

En la esquina de su casa se entero de que en su pueblo no habia una ferreteri­a, y que debi­a viajar dos di­as en mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra. Que mas da? penso, y emprendio la marcha.

A su regreso, trai­a una hermosa y completa caja de herramientas. No habi­a terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.

Mire, si­, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quede sin empleo...

Bueno, pero yo se lo devolveri­a mañana bien temprano.

Esta bien.

A la mañana siguiente, como habi­a prometido, el vecino toco la puerta.

Mire, yo todavi­a necesito el martillo. Por que no me lo vende?

No, yo lo necesito para trabajar y ademas, la ferreteri­a esta a dos di­as de mula. Hagamos un trato, dijo el vecino. Yo le pagare a usted los dos di­as de ida y los dos de vuelta, mas el precio del martillo, total usted esta sin trabajar. Que le parece?.

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro di­as...

Acepto. Volvio a montar su mula.

Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

Hola, vecino. Usted le vendio un martillo a nuestro amigo?

Si­..

Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros di­as de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro di­as para nuestras compras.

El ex-portero abrio su caja de herramientas y su vecino eligio una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pago y se fue.

No todos disponemos de cuatro di­as para compras, recordaba... Si esto era cierto, mucha gente podri­a necesitar que el viajara a traer herramientas.

En el siguiente viaje decidio que arriesgari­a un poco del dinero de la indemnizacion, trayendo mas herramientas que las que habi­a vendido. De paso, podri­a ahorrar algun tiempo de viajes. La voz empezo a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendio que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podri­a ahorrar mas viajes y ganar mas dinero. Alquilo un galpon.

Luego le hizo una entrada mas comoda y algunas semanas despues con una vidriera, el galpon se transformo en la primer ferreteri­a del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferreteri­a del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. El era un buen cliente.

Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños mas lejanos preferi­an comprar en su ferreteri­a y ganar dos di­as de marcha.

Un di­a se le ocurrio que su amigo, el tornero, podri­a fabricar para el, las cabezas de los martillos.

Y luego, por que no? las tenazas... y las pinzas... y los cinceles.

Y luego fueron los clavos y los tornillos.....

Para no hacer muy largo el cuento, sucedio que en diez años aquel hombre se transformo con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas.

El empresario mas poderoso de la region. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidio donar a su pueblo una escuela.

Alli­ se enseñari­a ademas de lectoescritura, las artes y los oficios mas practicos de la epoca.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguracion de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entrego las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazo y le dijo:

Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.

El honor seri­a para mi, dijo el hombre. Creo que nada me gustaria mas que firmar alli­, pero yo no se leer ni escribir.Yo soy analfabeto.

Usted?, dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo.

Usted no sabe leer ni escribir?, usted construyo un imperio industrial sin saber leer ni escribir?

Estoy asombrado. Me pregunto, que hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?

Yo se lo puedo contestar, respondio el hombre con calma.

Si yo hubiera sabido leer y escribir... seri­a portero del prostibulo!.

jueves, 29 de octubre de 2009

OPINIONES


Me parece increible lo que me está pasando. Para mí era un reto enfrentarme a las practicas, me gusta lo dificil; soy consciente de lo que supone un trabajo así, debe ser muy duro, pero son eso prácticas y tenía que intentarlo. La ilusión llega donde el cuerpo no puede llegar, y yo tenía mucha ilusión y la seguridad de que podía con ello. ¿ Por qué se me cuestiona si puedo o no puedo? ¿ Por qué han matado mi ilusión ? Ah ya sé por PADECER FIBROMIALGIA. No entiendo que nadie pueda decidir por mí y no lo permito. Las practicas son de camarera de pisos.

Afortunadamente la cabeza me funciona muy bien, y sé lo que escucho, no me invento ni transformo nada. En cualquier caso si no pudiera sería yo la primera en admitirlo. Pero si no lo intento... jamás podré saberlo.

Estas cosas duelen más que los dolores de la enfermedad.

martes, 27 de octubre de 2009

sábado, 24 de octubre de 2009

R E S P O N S A B I L I D A D

Esta mañana, como todas las mañanas he encendido el ordenador, y me he llevado una sorpresa muy agradable. He tenido la oportunidad de chatear con Marifé Antuña de Fibroamigosunidos, la conocía por fotos y sabía de su maravillosa labor, y hablar con ella ha sido un regalo; hemos compartido confidencias y me ha dado mucho ánimo. La conclusión que he sacado es que es una persona muy sensible ante el dolor de los demás, muy humana. Ayudar al que sufre, sufriendo ella también.

Recuerdo que yo era muy pequeña y me llevaba mi madre a ver a mi madrina. Una monja que se llamaba Sor Consuelo, de ahí mi nombre. Vivía en el Hospital Nuestra Sra de la Montaña, y entonces era un edificio antiguo con unas enormes habitaciones donde algunas veces entrabamos a visitar a algún enfermo-a conocido. A mi se me quedó grabada una frase que leía una y otra vez cada vez que iba; unas enormes letras en la pared que decían: " SI NO SABES SENTIR EL DOLOR AJENO, VUELVE SOBRE TUS PASOS Y SAL DE ESTA CASA "

Yo las leía una y otra vez, y a partir de ahí empecé a concienciarme de lo importante que es el dolor de los demás, el sufrimiento.

Llegué a pensar que mis dolores eran normales, se lo comentaba al médico y no le daba importancia, así han ido pasando varios años; incluso se me han acentuado. Yo preguntaba a mis amigas si ellas no tenían dolores y me decían que no. Un dolor generalizado en todo el cuerpo, cansancio, mucho cansancio, dificultad para realizar incluso las tareas domesticas, una rigidez que no te permite mover el cuerpo. Y apareció la fibromialgía, dió la cara.

Tu cuerpo no responde. Es una pena que no haya nadie que se conciencie de la problematica que supone esta enfermedad. Es querer y no poder. De ahí la concentración del día 7 en Madrid. Que alguien nos escuche, que no nos quejamos por quejarnos.

Dice un proverbio indio que para conocer a alguien hay que caminar en sus zapatos durante varias lunas. Sólo así descubrirían las lágrimas, la impotencia, el dolor y el sufrimiento que supone padecer FIBROMIALGIA.


AYUDA







COMPRENSIÓN







viernes, 23 de octubre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

RECUERDOS


Ayer me contaba Patricia que se sentía como una niña pequeña que va a empezar el colegio por primera vez, Elena también tenía esa misma sensación, me lo decía hoy. Anoche antes de acostarse dejó preparada la ropa que se iba a poner, tenía que madrugar y quería dejarlo todo listo. Prefirió dejar la bata colgada en el armario, para que no se arrugara, ya la doblaría por la mañana; era un día especial: visitarían el hotel para empezar a poner en practica muchas cosas que habían aprendido en la academia.


Se levantó temprano, y nisiquiera tuvo tiempo para visitar su blog, no quería llegar tarde. Elena estaba ilusionada, vería a Patricia y a las demás. Llegó la primera y poco a poco fueron llegando todas. Pelo recogido, nada de pendientes largos, buena imagen; en fin una serie de recomendaciones que les habían hecho. Había que causar buena impresión.


Elena me contaba que una mezcla de sensaciones la invadía, a ella le gustaba mucho viajar; sobre todo ir a la playa, y había conocido bastantes hoteles de la costa y algunos de ciudad. Le encantaban las habitaciones bonitas, acogedoras, y con buenas vistas. Hoy era distinto, no iba como cliente, sino como trabajadora.


Les hicieron pasar por la puerta de emergencia y eso impactó a Elena. ¿ Por qué por aquí? Ella estaba acostumbrada a entrar por la puerta principal con sus maletas, llegar a la recepción y acomodarse en su habitación. Era distinta al resto de sus compañeras y eso la había hecho sentirse al principio como una nota discordante en el grupo, ahora se la veía más integrada; me contaba que estaba ilusionada con el curso, y que se estaba enriqueciendo mucho con todo lo que aportaban los profesores. Eso sí me decía que a veces se sentía en el grupo como esa niña repelente que todo lo sabe.


Entraron el el hotel. Elena arregló una habitación con Patricia, eso fue lo que les dijo el profesor; era de salida y había que hacerla a fondo. Después pidió arreglar una habitación ella sola. Esta vez era de clientes. Elena empezó a sentirse mal cuando entró en la habitación y empezó a ver maletas, ropa, zapatos. No eran ni sus maletas, ni sus ropas, nisiquiera sus zapatos. ¿De quién era todo eso? Elena me contó que se puso muy mal, le faltaba el aire; una crisis de ansiedad la invadía y no podía controlarla. No podía respirar y las lagrimas llenaban sus ojos.


Los recuerdos de otros tiempos pudieron con ella...

domingo, 18 de octubre de 2009

sábado, 17 de octubre de 2009

YO, TAMBIEN

Hemos estado Montaña y yo en el cine, y hemos visto esta pelicula. Me ha gustado mucho.

Es una historia muy tierna, llena de matices sobre el sindrome de Down. Conocer este mundo desde dentro, y con personaje muy especial: Pablo, todo un ejemplo de fuerza, de coraje y de superación personal. Lola Dueñas también tiene una magnifica interpretación dando vida a Laura.

El propio Pablo Pineda subrayó que Yo, También pretende difundir "un mensaje de amor sin condicionantes"." Las personas con sindrome de Dwon somos personas con una fuerte necesidad de amar y ser amados, y eso es algo que nunca antes se había visto en el cine ", declaró. " Ahora espero que el público nos mire con otros ojos". Yo creo que todo el que vea la película captará este mensaje, y descubrirá la autenticidad y el carisma de Pablo.

viernes, 16 de octubre de 2009

lunes, 12 de octubre de 2009

COSAS DE LA VIDA


Allí, donde se mezcla la muerte y la vida; donde la enfermedad une. Donde las noches se hacen eternas y se comparten confidencias, secretos que los enfermos no pueden escuchar; allí conocí a María. Era de mediana edad, no muy agraciada fisicamente, pero parecía buena persona. Estaba allí con su marido, le masajeaba los pies, iba continuamente a que las enfermeras le dieran hielo para que Diego, su marido aplacara un poco el fuego que tenía en la boca. Todo era producto de la quimioterapia, le había abrasado, decía María. Siempre estaba atenta a sus necesidades.

Se entretenía con un enorme libro, pero lo cogía y lo soltaba una y otra vez, siempre pendiente de Diego. ¿ Qué quieres?...

Nos decía que había aprendido a tener paciencia, porque en esos sitios no quedaba otro remedio. Por la noche colocaba ese sillón que hay en los hospitales, que se abre, pero que se te clava en todo el cuerpo, lo colocaba junto a la cama de Diego; me provocaba mucha ternura ver sus manos enlazadas. El AMOR plantando cara al DOLOR, a la enfermedad.

Hoy he sabido que Diego se marchó, que María se ha quedado sola... sin él. La enfermedad ganó la batalla.

viernes, 9 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

DARSE CUENTA


A veces necesitamos indagar, escudriñar en nuestro interior y darnos cuenta. Darnos cuenta de lo que somos, de cómo somos, de donde vamos, de lo que queremos, de lo que hacemos; darnos cuenta de que el tiempo pasa y nosotros con él.

Ayer me dí cuenta de que no son los capuchones de Semana santa los que me siguen asustando, sino la gente que hay debajo; aquellos que necesitan ponerse una mascara para pasar por la vida y no se dejan descubrir nunca por miedo ¡ qué pena!..


Tambien me dí cuenta ayer de que hay personas que conocemos, que las vemos muy de tarde en tarde; y sin embargo la afectividad sigue ahí. Nos siguen interesando nuestras cosas mutuamente.


Me he dado cuenta que me cuesta dejar mis manoletinas, mis ropas de colores y cambiarlas por las del otoño. Ropas oscuras, chaquetas, botas.... No me gusta nada este tiempo, frío, lluvia, viento; tardes sombrías y cortas. Prefiero el sol, el calor. El verano.


Me doy cuenta de que el PP no sabe como salir del embrollo en el que se encuentra.


Me doy cuenta también de que mi curso avanza, y yo me voy integrando en él. Me gusta levantarme y pensar que tengo alicientes para ir, cada día más. Sacar del baul de la memoria aquellas cosas del colegio que quedaban muy atrás, y aprender todos los días algo nuevo de los hoteles; experiencias que hasta ahora había vivido como cliente en mis vacaciones, y ahora las veo desde otra perspectiva: "la de camarera de pisos". Gracias Jorge por tu dedicación y tu profesionalidad. Por hacernos las clases tan amenas y enseñarnos tanto.


Me doy cuenta de que echo de menos a los niños de la catequesis. Han sido muchos años los que he dedicado mi tiempo a esta actividad y he intentado dar lo mejor de mí.


Me doy cuenta de que aunque me han contado que cientificamente venimos de los peces, yo he sabido mantener mi fe, y manifestar que yo creo en un Dios que lo ha creado todo. Eso sí, la Iglesia es otra historia.


Me doy cuenta de que unas veces me siento como pobre colina, y otras como montaña de cumbres repetidas, como dice Mario benedetti.

domingo, 4 de octubre de 2009

SAN FRANCISCO DE ASÍS Festividad 4 de Octubre

MUCHAS FELICIDADES A LA ORDEN FRANCISCANA Y A LOS FRANCISCOS Y FRANCISCAS.

sábado, 3 de octubre de 2009

MOMENTOS MÁGICOS


La vida tiene momentos mágicos, eso es lo que me contó Elena y yo la creí. Como todos los días fue a la iglesia, a la novena de San francisco; se colocó en el segundo banco como siempre, y recogió los papeles que había para seguir los cantos y las visperas. Ultimamente se la veía angustiada, preocupada, aunque me decía que se aferraba a todo lo bueno que había en su vida. Sus hijos eran su debilidad, y tenía proyectos. Cuando comenzó la Eucaristía, las lagrimas empezaron a aparecer en sus ojos hasta inundarlos, y su garganta dejó de cantar; no podía se le había hecho un nudo y no podía seguir.

Me contó que no sabe por donde apareció un joven y se sentó a su lado, apenas le vió la cara. Su camisa era blanca, era todo lo que podía apreciar. Cogió los papeles del banco, se le veían unas manos muy cuidadas, los abríó y se los ofreció a Elena para compartirlos; empezaron a rezar juntos, a cantar juntos. Su voz era fuerte, ella pensó que alomejor se trataba de algún religioso que estaba de paso en el convento. Elena se sintió por primera vez en mucho tiempo segura. Su angustia despareció y una gran paz la invadia.

En el momento de darse la paz, Elena consiguió verle la cara.Tenía un rostro muy amable, joven, y tierno.

Al terminar la Eucaristía, Elena sintió curiosidad por ver hacía donde se dirigía para salir; si era un religioso lo normal es que se fuera por la sacristía, pero no ... Volvíó el rostro hacía ella y le dijo: Adios. ¿ Mañana a las ocho y media, no?. Elena le dijo que si, y se volvió a casa pensando en lo que le había sucedido. ¿ Y si ha sido un angel? le comenté sonriendo. Recuerda que hoy hemos celebrado a los Angeles Custodios.

Me contó que le hubiera gustado darle las gracias por ese momento mágico, pero no se atrevió