domingo, 1 de noviembre de 2009

MI PRIMERA VEZ...


No puedo evitar reirme cuando recuerdo la primera vez que fuí a sacar dinero de un cajero. Lo tenía todo preparado: mi tarjeta nueva, mi número personal aprendido... Todo controlado, sólo faltaba realizar la practica. Entré, saqué mi tarjeta del bolso, me aseguré del número...ya sólo faltaba realizar la operación, y lo demás estaba chupado. Empecé a mirar y a mirar, y yo decía ¿ Y esto por donde se entra? Por más que miraba y pasaba mi tarjeta por donde veía una ranura, no acertaba. Tendrá que entrar por algún sitio pensaba yo, pero nada, no había forma.

De pronto encontré una ranura que no había visto antes. Pensé " tiene que ser esta", ya había dado varias vueltas a la máquina, y no me quedaba nada más por descubrir. Entré mi tarjeta que la tenía ya manoseada de tanto hacer experimentos y ENTRÓ. Ahora tenía que leer lo que quería hacer; estaba nerviosa... ya era fácil seguir las instrucciones.

Puede parecer una tonteria, yo ahora cada vez que lo recuerdo me troncho de la risa. Pero aplicandolo a las circunstancias de la vida no es una tontería. Era la primera vez y me costó; podía haberme salido y haber mandado la tarjeta al cuerno, pero preferí seguir y seguir hasta encontrar la solución. Soy muy perseverante.

Si hubiera sido una prueba posiblemente me hubieran retirado la tarjeta, por no saber usarla, por haber tardado tanto tiempo. Pero lo que tengo muy claro, es que después de ese día, no sólo aprendí a usar la tarjeta, sino a hacerlo cada vez mejor, con más rapidez y a no volver a equivocarme de ranura.

Así es la vida, nadie nace aprendiendo. Podemos tener habilidades, para que algunas cosas nos resulten más fáciles, o que otras nos resulten más difíciles.

Cuando yo era muy pequeña aprendí a leer muy pronto, y llamaba la atención que una niña tan pequeña leyera con esa facilidad. Eso sirvió para que cuando nos reuniamos en casa para alguna celebración, o siempre que por una causa o por otra hubiera gente conocida; la niña, osea yo, tenía que hacer uso de su habilidad, LEER. Y ahí sigo cada vez que me lo piden.

Pienso que tenemos que aprender a ser tolerantes, saber valorar a la gente que se implica, que se esfuerza por conseguir metas, retos; confiar en que pueden hacerlo; incluso potenciar esa confianza ( el efecto pigmalión ). Pero en ningún caso discriminar a nadie, porque pueda tener alguna limitación.



Lo que me parece inhumano es que me digas una y mil veces que tengo fibromialgia, ( si eso ya lo sé yo), no hace falta que tú me lo recuerdes; ni me hace falta que me consideres una enferma ni una inutil. ¿ Sabes por qué ? porque NO LO SOY. Alomejor nisiquiera sabes lo que es la Fibromialgia. Cuídate, tú también lo necesitas.

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