miércoles, 5 de mayo de 2010

HISTORIAS DE LA VIDA

Apenas la conocía, algunas veces la veía pasar con su enorme perro, nisiquiera supe como se llamaba, porque la gente que tenía algún contacto con ella la llamaban " La gorda". Su aspecto era muy descuidado, comía de la caridad, y a veces pedía limosna; su vida según contaban no había sido agradable, todo lo contrario.


Un día se la encontraron en la casa que vivía, sin vida, junto a ella su perro... una compañera de penurias y fatigas fue a buscarla y allí estaba; me lo contaron... y me sorprendió escuchar a la gente que la conocía, se lamentaban de no haberla escuchado cuando lo pidió, de no haberla ayudado... ¡ Cuantas veces miramos hacia otro lado por no ver las miserias de los demás! pero después de que nos sirve lamentarnos y pensar en lo que podiamos haber hecho...

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