jueves, 26 de agosto de 2010

UNA MAÑANA EN CÁDIZ

Acordamos levantarnos temprano, marcharnos a Cádiz, visitar la ciudad y por la tarde coger el autobús de regreso a casa. Estaba todo previsto, dejariamos las maletas en la estación, en consigna, y nos iríamos dar una vuelta, estaba todo controlado, o eso era lo que nosotros pensabamos.

Llegamos a un sitio donde había autobuses, allí había una especie de vagón prefabricado que hacía las veces de estación, enfrente estaba la estación de ferrocarril, entramos en ese sitio tan cutre y comentamos que queríamos dejar las maletas en consigna, consigna?????? no hay... nos dijo una señorita que atendía al público, intentamos buscar una solución alternativa, algo tendrían que cubriera al menos los servicios básicos de una estación... NADA...

Pedimos un número de teléfono, algo, para ver que podíamos hacer con las maletas, entraban y salían dos personas que atendían al público y nadie ofrecía ninguna solución, tardaron más de media hora en darnos el número de tf que pediamos. No había consigna, pero es que en la estación de ferrocarril, tampoco la había... TERCERMUNDISTA, después nos dijeron en la oficina de turismo que era por seguridad... increible...

Nervios, impotencia, rabia, decepción... nuestros planes se habían venido abajo... a mí me daba miedo que me diera un brote de fibromialgia.

Mi hijo propuso irnos con las maletas... y nos fuimos... nos sentamos en una terraza y al momento apareció alguién que conocía la problematica de la estación y nos ofreció guardarnos las maletas, fue algo increible... ya por fin libres de las maletas nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.

Ya, más relajados, empezamos a reirnos de la situación, nada ni nadie tiene poder para cambiar esos días tan hermosos que hemos pasado juntos. Todavía seguimos riéndonos...

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