lunes, 18 de octubre de 2010

EL CARTERO DE MI BARRIO

Aunque yo era pequeña recuerdo al cartero de mi barrio, era bajito, rechoncho, con su sonrisa permanente y su silbato colgado del cuello.

Llevaba un uniforme gris en verano y azul marino en invierno: chaqueta, pantalón, corbata negra, su gorra de plato, y su valija al hombro llena de cartas, postales sin sobre... certificados... giros postales.

Conocía a todos los vecinos por su nombre...tocaba el silbato y saliamos a la puerta a recoger la correspondencia, en esa época no había internet ni telefonía móvil, y la mayoría de la gente utilizaba o utilizabamos esa forma de comunicarnos; "escribe cuando llegues o mandanos una postal", era la recomendación de los padres cuando salíamos en nuestros primeros viajes.

También la amistad crecía así, entre cartas, fotos, palabras desde el corazón... Qué tiempos aquellos...

Cuando llegaba la Navidad, el cartero nos entregaba una tarjeta pequeña que decía: " El cartero le desea Feliz Navidad" durante esos días trabajaba hasta los sábados y domingos, repartiendo felicitaciones y christmas, y se le convidaba, él lo agradecía enormemente.

Han pasado muchos años, ahora vivo en otro barrio y no sé quien es la persona que reparte la correspondencia, no conozco al cartero o cartera, sólo veo en mi buzón cartas que unas veces son para mí y otras no; cuando me traen alguna carta certificada, se limitan a poner que estás ausente, y no se molestan en llamar al portero, al menos para ver si estás o no.

Los carteros ya no són cómo los de antes... y eso que ahora tienen menos que repartir...

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