miércoles, 10 de noviembre de 2010

PORQUE LAS COSAS PUEDEN CAMBIAR...

Repaso mis entradas en el blog, y pienso en todo lo que ha cambiado mi vida, desde que empecé a escribir hasta ahora... cada post lleva un poquito de mis vivencias.

Cuando empecé a escribir, la fibro se dejaba notar timidamente, y ahora se pasea a sus anchas por mi cuerpo... ha aprovechado mi vulnerabilidad en algunas ocasiones para entrar, es como una molesta okupa, así la llama Marta, (del libro "Me llamo Marta y soy fibromiálgica"), no me gusta hablar de la enfermedad es darle protagonismo y no se lo merece; se ha crecido en mí y mis armas se van quedando pequeñas, la medicación hace menos efecto... ultimamente está ganando batallas, pero no la guerra... ya veremos... pienso enfrentarme a ella con la seguridad, con la confianza, y sobre todo con la ilusión... a ver que pasa... porque como dice Enrique Bunbury: "Las cosas cambian".

Hace unos días me preguntaba un médico cómo me sentía, y le contesté: incomprendida. Después he reflexionado sobre ello y he llegado a la conclusión que no se puede pedir a nadie, y mucho menos exigir que te comprendan... que te quieran... que te miren... que te abracen o te acaricien... ya lo hacen las personas a quienes les importo.

Un día hablaba con alguien sobre un curso que habiamos compartido y le decía que no había encontrado nada positivo, me decía que tarde o temprano lo encontraría, y es cierto, a veces tiene que pasar el tiempo para darte cuenta de que unas cosas van llevando a otras, aunque en ese momento no nos demos cuenta, no lo valoremos.


Es importante aprender a manejar nuestras historias, llenar nuestros vacios... no depender emocialmente de los demás, porque cada uno tiene su propia historia. Recordando el cuento de Jorge Bucay, a unos nos toca ser cervatillos y a otros puma y viceversa.

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