domingo, 19 de diciembre de 2010

COSAS DE LA VIDA EN EL SIGLO XXI

Recuerdo aquella tarde, aquella habitación... estabas triste, disgustado... me contaste que habías pedido a tu mujer que buscara a un sacerdote, querías confesarte, necesitabas hacerlo. Llegó y os vio, y preguntó si estabais casados, tú dijiste que no... se dio la vuelta y se fue; según él en ese estado no podía administrar el sacramento.

Yo te escuchaba, indignada, detrás de la mascarilla que usabamos para entrar en la habitación, no podía crerlo... negar la confesión a un enfermo terminal, porque no estabais casados...

Yo me preguntaba: Donde está la caridad, donde lo que predican? Afortunadamente son casos aislados, personas con la mente retrograda que anteponen sus ideas a lo que representan.

Volviste otra vez... y allí estaba, le contaste que ya estabas casado y que podía confesarte... demasiado tarde...

( No me dejaste en su momento, pero me prometí que lo contaría)

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