jueves, 6 de enero de 2011

DÍA DE REYES

Recuerdo que nos acostabamos muy temprano mis hermanos y yo, había que dormirse pronto para cuando pasaran los reyes... yo cerraba los ojos y me costaba dormirme, demasiadas emociones... la cabalgata, la incertidumbre de los regalos... qué me dejaran este año? Era muy complicado conciliar el sueño...

Por la mañana temprano, nos levantabamos y había un montón de paquetes que desenvolvíamos en un momento, arrancando los papeles que con tanto esmero habían colocado en nuestros regalos, lo que importaba era ver lo que había dentro...

Recuerdo una cocinita con sus cacharritos en los muebles, con su grifo metálico que brillaba... recuerdo un pequeño paraguas, porque yo era pequeña, que estaba deseando estrenar... recuerdo una muñeca, grande, rubia, que agarrándola por los hombros daba sus primeros pasos, era mucho para aquella época, tenía un vestido azul, un perrito bordado y una cadenita dorada.

La memoria es selectiva y se ha encargado de que conserve ese recuerdo y no otro de los años de mi infancia, de los juguetes que me dejaban los reyes...

No recuerdo cuando, pero empecé a notar cosas raras los días anteriores, mucho secretismo, misterio... mis padres cuchicheaban... hasta que un día descubrí un enorme paquetón encima de un armario... y ahí estaban los juguetes... había que seguir fingiendo porque mi hermano era todavía demasiado pequeño para contarselo, tenía que seguir conservando esa ilusión.

Después ha historia se repitió con mis hijos... primero ibamos a ver la expoción de juguetes, y después... el secretismo y la discreción que utilizaban mis padres. La cabalgata, las botitas preparadas...

Por la mañana, los llamaba temprano, no podía esperar más, y su ilusión al ver y abrir los regalos, era mi ilusión multiplicada por mil.



Bendita inocencia, bendita ilusión...

2 comentarios:

Nuria dijo...

Y aunque siga pasando el tiempo, todos tenemos esa ilusión! Todavía conservas algunas de esas muñecas?un besito y nos vemos prontito

Chely dijo...

Es verdad!!! la ilusión nos hace sentirnos vivos; no conservo ninguna, sólo el recuerdo... pero bueno. Un besito