miércoles, 11 de mayo de 2011

REFLEXIONES


Me he dado cuenta de que cuando fallece una persona, a la hora de las condolencias, el dolor no se comparte de la misma manera con todo el mundo.

Se agradece y lo digo por mi experiencia que te acompañen en este doloroso trance.

A veces alguien te abraza de una manera desmesurada; piensas tú... si apenas le conozco; a que viene tanto afecto, porque yo no siento lo mismo.

Otras veces pasará lo contario, somos nosotros los que nos pasamos con el afecto, y no nos sentimos correspondidos de la misma manera.

Lo más hermoso es la sintonía que une a dos personas, que se abrazan, que sienten y comparten el dolor o la alegría, según las circunstancias, de la misma forma.

Recuerdo que alguien al darle las gracias por habernos acompañado me dijo: " no muchas gracias no, muchas veces"... y yo le dije... Oiga, muchas veces aquí no... el pobre señor no sabía donde meterse; son estas cosas que se dicen a veces sin pensar...

Lo que quiero destacar en este post es lo hermoso que es comunicarse a través del corazón... las palabras sobran...

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