lunes, 12 de noviembre de 2012

CASA-MUSEO DE ANTONIO MACHADO EN SEGOVIA


MI INFANCIA SON RECUERDOS DE UN PATIO DE SEVILLA,
Y UN HUERTO CLARO DONDE MADURA EL LIMONERO; 
MI JUVENTUD, VEINTE AÑOS EN TIERRAS DE CASTILLA:
MI HISTORIA, ALGUNAS COSAS QUE RECORDAR NO QUIERO.

Me hacía mucha ilusión ver la Casa-Museo de Antonio machado en Segovia, la ciudad donde vivió desde 1.919 hasta 1.932, trece años. 

Era una mañana soleada, pero fría, hasta que no regresé a Cáceres no recuperé el calorcito de mi tierra. 

Había un zaguán con varios bichitos molestos a los que el poeta dedicó un  poema: "Vosotras las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas..." allí esperamos, hasta que una chica nos invitó a que subiéramos por una desgastada escalera de madera.

Entre los que esperábamos para ver la estancia, había dos niños de 8 o 9 años, uno de ellos preguntó a la chica donde estaba el poeta, ella le dijo que la gente no se va, que se queda para que la recordemos, el niño, no espero más explicaciones y le espetó: "Vamos que s'a muerto..."

Era una pensión donde Machado vivió y compartió las zonas comunes con los propietarios,y algún otro huésped; se conserva su habitación, la cama donde dormía. 

La mesa camilla donde escribía sus poemas, o quizás en esa mesa  preparaba las clases, y corregía los exámenes del Instituto de Segovia, donde daba clases de francés.

Lo emocionante, es saber que estuvo allí y que yo estaba en esa casa bastantes años después; que estaba pisando el mismo suelo; que había subido y bajado por esas escaleras desgastadas, como él lo habría hecho muchas veces.

Fotos de su boda con Leonor, una niña de 15 años, con la que se casó en Soria,  él mismo cuenta que fue motivo de burla por la diferencia de edad, y que muere de tuberculosis a los pocos años de casarse.

Segovia recuerda a tan ilustre vecino, hay una escultura en la plaza. Se le recuerda como algo desaliñado en el vestir, según sus biógrafos.


Después está Guiomar, por cierto la estación del ave  se llama así, en honor y recuerdo del amor que el poeta compartió con Pilar de Valderrama, una señora culta, casada, que viajo a Segovia por motivos de salud, y se enamoraron. 

Un amor clandestino, que no llegó a nada, según los historiadores, pero que dejó un montón de cartas y poemas escritos, otras se destruyeron por la guerra, o el paso del tiempo. Utilizaba el nombre de Guiomar, para no delatarla.

POR TI LA MAR ENSAYA OLAS Y ESPUMAS,
Y EL IRIS, SOBRE EL MONTE, OTROS COLORES,
Y EL FAISAN DE LA AURORA CANTO Y PLUMAS,
Y EL BÚHO DE MINERVA OJOS MAYORES.
POR TI,¡OH GUIOMAR!...

(Me ha llamado la atención que en Soria no se conserve apenas nada del poeta, ni de Leonor; una ciudad donde vivió, se casó y ejerció como profesor, era catedrático de francés)

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