jueves, 1 de noviembre de 2012

UNA VISITA A SEGOVIA

                          

A finales de verano, fuimos a Segovia a pasar unos días; la catedral estaba muy cerca del hotel donde nos alojamos y decidimos que la primera visita sería para ver esta construcción de estilo gótico. 

A la entrada había una especie de taquilla para sacar los tikets; eran poco mas de las 6 de la tarde, y una de las tres personas que  estaba allí, dos mujeres y un hombre, nos aconsejó que visitáramos en primer lugar el claustro, que era lo que se cerraba primero; así lo hicimos.

Al salir del claustro vimos aquello muy vacío, pero seguimos con la visita; yo tenía una sensación rara, escuchando cerrojos... apenas llevábamos 10 minutos dentro..., y cada vez había menos gente; las mujeres de la entrada se habían ido y sólo quedaba el hombre, que andaba por allí dando vueltas.

Nos habíamos quedado solos... mi estomago empezaba a somatizar una sensación de miedo, contemplando figuras antiquísimas, y empecé a notar frío, un frío que me recorría todo el cuerpo, me asustaba la idea de pasar nuestra primera noche en Segovia encerrados en la catedral.

Escuchamos una voz que nos decía: Señores que cierro.

Bueno, pues nuestra visita se limitó a poco más de 10 minutos... Al salir le dije a esta persona encargada del mantenimiento de la catedral que nadie nos había advertido que aquello había que verlo deprisa y corriendo...(recuerdo que era martes), nos dijo que lo entendía, y que él nos sellaba la entrada para que fuéramos al día siguiente.

Así lo hizo, y al día siguiente, miércoles, volvimos por la mañana; no había nadie para cobrar la entrada, y allí entraba la gente como Pedro por su casa... la catedral estaba llena, nos enteramos de que los  miércoles no cobran, es gratis... 

Por cierto, había un montón de gente con cámaras de fotos, y  pasó un sacerdote, y a lo lejos nos dijo: No se pueden hacer fotoooooos.

Pasamos allí 4 días, 3 noches, y aprovechamos para ver todo lo que pudimos; es una ciudad pequeña, comimos el tipico cochinillo y la sopa castellana.

Me gustó mucho la Academia de Artillería, y dentro de la academia, el Museo de Química, la Casa Museo de Antonio Machado, esto se merece otro post, el famoso Acueducto, el Museo Esteban Vicente, la iglesia de san Juan, que ahora es la Casa  Museo y taller de Daniel Zuloaga; el museo Rodera Robles; me gustó mucho también el Alcazar, y no podía faltar el famoso paseo turístico en el autobús.

Es digno de mención la diferencia de clima, salir de Extremadura, con un tiempo esplendido y llegar a esa ciudad castellana, con unos cuantos grados menos. También el carácter es distinto; la gente es más seria y reservada. La diversidad es enriquecedora.

Seguiré hablando de Segovia. Antonio machado, bien merece otro post.

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