sábado, 21 de diciembre de 2013

SENSACIONES EN LA NAVIDAD.


Tuvo un sueño muy agitado aquella noche; después despertó con mucha paz. Había estado con sus padres, les había contado todo lo que había pasado desde que ellos se fueron... los detalles: sus  lágrimas, su pena, su dolor. Ella quería escapar de aquella situación, y volver a sentirse niña otra vez.

De pronto se había convertido en la hermana mayor, muchas veces la invadía la tristeza, el llanto... los recuerdos todavía tan cercanos. Esa sensación de orfandad. 

Las risas, el bullicio... las navidades se aproximaban. Esos calamares rellenos que hacía su madre, esas comidas tan ricas, pero sobre todo  lo que querían  era que llegaran los Reyes Magos cuanto antes. Esa ingenuidad infantil.

El día 22 con el boli y el folio para ir apuntando los números de la loteria, después se comprobaban en el periódico, en una especie de sábana, los números premiados: el gordo, el segundo, el tercero, la pedrea; unos números diminutos, que se miraban una y otra vez.  

Rasgar los papeles de los enormes envoltorios, entre risas y nervios. 

Me gustaría ver por un agujerito esos momentos, volver a pasar un día con mis padres y mis hermanos. Juntarnos otra vez los seis; después volver con nuestras vidas, porque la realidad no se puede cambiar.

Para mis hijos y mi marido, lo mejor que tengo para seguir recorriendo el camino.

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