miércoles, 29 de enero de 2014

EL REGRESO A CASA

Me queda pendiente el viaje a Toledo de la semana Santa de 2013, se merece un post, pero ahora contaré el regreso a Cáceres, la ciudad donde vivo y donde he nacido.

Cogimos un autobús hacia Torrijos, llegamos a mediodía con bastante hambre por cierto, el tren salía 2 horas después, lo que nos permitía comer allí tranquilamente. Fuimos a un restaurante del pueblo, muy limpio y acogedor, pedimos el menú del día: un estofado de carne con verduras y boquerones. Estaba riquísimo, o era el hambre... bueno yo creo que las dos cosas.

Nos fuimos a la estación, una habitación pequeña, con dos bancos de madera, había poca gente, entraban y salían. Una pequeña ventanilla para sacar los billetes, y un aseo cerrado, que para usarlo había que pedir la llave al señor que se suponía que estaba en la ventanilla, pero estaba allí a lo lejos...

Nada más llegar enfrente de nosotros en uno de los dos bancos de madera, había un niño chino de 6 o 7 años, a su lado estaba su madre con un carrito de bebe, el niño tenía una bolsa de plástico en la mano de color verde y jugueteaba con ella; su madre de vez en cuando  salía y le encargaba que cuidara del bebé.

Al poco rato de estar allí, la gente que entraba y salía dejó de tener interés para mí y también para mi marido, el niño chino nos tenía alucinados con la bolsa en sus manos; la cogía, la subía, la bajaba, hacía nudos, los quitaba... ¡¡qué imaginación!! y forma de jugar y entretenerse con una simple bolsa arrugada.
El bebé del carrito, empezó a llorar y la mamá salió a calentar un biberón, el niño, no soltaba la bolsa, de pronto, vimos asomar la cabecita de otro bebe que estaba también en el carrito, no era uno, eran dos... como estaban colocados no lo sé.

 Apareció en la sala un chino, joven, sólo entonces el niño soltó la bolsa y la cara se le iluminó, una enorme sonrisa le llenaba el rostro, salió corriendo a abrazarle.

La sonrisa le duró poco, el joven se acercó a la ventanilla, le dio algo a la joven mamá y desapareció. El niño volvió otra vez a coger su bolsa y a jugar con ella. Allí se quedaron en aquella sala, mientras nosotros cogíamos el tren de regreso a nuestra casa. 

No hay comentarios: