viernes, 28 de noviembre de 2014

GENTE SENCILLA

Me encanta la gente sencilla, conecto enseguida con este tipo de gente, porque yo lo soy, porque nosotros lo somos; mis hermanos, los que se fueron tan pronto también lo eran.

Este verano coincidimos en la playa con una pareja durante el puente de la Virgen, por el 15 de Agosto. Enseguida surgió la conversación, yo le decía que estaba muy colorada, que se iba a quemar del sol, ella insistía en que su marido me enseñara la marca de lo blanco que era, y él se bajaba un poco el bañador y se veía una piel muy blanca, y por arriba muy morena, me contaba que era albañil y estaba muy moreno por los días en que el sol apretaba y tenía que trabajar. 

Me provocó mucha ternura esa pareja, ella me contaba que era la primera vez que salían, que estaban en un hotel, y repetía una y otra vez: No me hallo, no me hallo... yo he estado siempre acostumbrada a hacer las cosas a los demás, y ahora que me hagan la cama... encontrarme la comida hecha, no me hallo.

 A mi con la emoción se me pone un nudo en la garganta, y pensaba que en todos los sitios hay gente buena, gente  sencilla, que es el mejor de los adornos que se pueden llevar.

Nos despedimos con un "A pasarlo bien" y ya no volvimos a verlos.

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