lunes, 29 de febrero de 2016

ENFERMEDADES RARAS

Todo mi apoyo y solidaridad para las personas que padecen estas enfermedades.

lunes, 22 de febrero de 2016

SÍNDROME DEL COLON IRRITABLE

Algunas personas me pedís que escriba sobre la fibromialgia, pero quienes seguís mi blog, sabéis que en algún post he escrito que no quiero dar poder ni protagonismo a una enfermedad tan dolorosa y molesta como es la fibromialgia y la fatiga crónica. Para mí es como esa amiga que no merece que le preste atención, aunque muchos días me pueda, sobre todo ahora en el invierno.

Sin embargo a modo de información, si he escrito de algunas complicaciones que sufrimos, tengo dos post dedicados al síndrome de las piernas inquietas, también está el síndrome de la vejiga hiperactiva, el síndrome del colon irritable...

Esto último el síndrome del colon irritable ha sido lo que me ha hecho improvisar este post. Escuchando testimonios y por el mío propio puedo decir que esto merece cuando menos que se de a conocer, si es que hay alguien que lo desconoce.

Hace unos días hablando con mi médico, cuando yo le contaba mis circunstancias personales, coincidíamos en que hay enfermedades peores, por supuesto, pero algo que no te permite tener una vida normal, algo que llega a producirte temor a salir de casa, porque no sabes en que momento te tienes que salir de una tienda, de una clase, de un supermercado, parar un coche... y buscar desesperadamente un baño, no puede ser muy bueno. 

Es una enfermedad que está asociada a la fibromialgia, es de tipo emocional, cualquier circunstancia de ansiedad o preocupación, puede empeorarla. No tiene tratamiento, ni cura. Sólo antidiarreicos. Mucho ánimo para todas las personas que la padecen.

domingo, 14 de febrero de 2016

CONFIDENCIAS

Teresa me contaba que parecía que acababa de despertar de un sueño, desde aquel día tenía una necesidad imperiosa de organizar su vida. Había muchas piezas sueltas que tenía que ir encajando, no era mujer de propósitos, pero por primera vez en su vida los propósitos estaban en su cabeza.

Se sentía fuerte y vulnerable a la vez, desconcertada, habían pasado tantas cosas... no había vuelto a ser la misma persona desde que le dieron aquella terrible noticia, después la pena, el dolor... el duelo.

Ahora tenía que poner en orden su vida, dar prioridad a lo importante, y no disgustarse por pequeñeces que no merecían la pena, pero resultaba tan complicado... había que contar hasta 10, 20, o lo que fuera necesario para controlar los impulsos.

Esa paz interior que apareció de pronto, un alivio, como si hubiera cumplido algo que le habían encargado. Ya estaba hecho, ahora tocaba ocuparse de lo suyo, de su tranquilidad; ya sabía que la unión espiritual estaba ahí, en el aire... en la sonrisa de sus hijos, en los abrazos de su marido.

Todas esas heridas de guerra de ese duelo no podían ocupar su mente, su cuerpo, se habían ido adueñando poco a poco de él, pero tenía que controlarlas, darse tiempo y ahí es donde entraban los propósitos, sus propósitos. Ojalá se cumplan, le dije, la conozco como si fuera yo misma y sé de su fuerza interior a pesar de su fragilidad. Buena suerte Teresa.