domingo, 12 de febrero de 2017

EN BUSCA DE MIS RECUERDOS.


Hoy 12 de Febrero, mi hermano Manuel cumplía años, mi hermano nació en Sevilla y cuando nos dejo hace tres años empezamos a visitar esa ciudad. Allí vivieron mis padres y mis hermanos durante varios años. Allí encontraba la esencia de los cuatro.


Un día le dije a mi marido que porqué no dábamos un paso más, encontrar la casa donde vivieron mis padres con mi hermano y donde nació mi segundo hermano. Empezamos a mirar las carpetas de mi padre, encontramos muy poca información, o no encontramos la carpeta adecuada. Un whatsapp... la dirección de mis padres...; el Registro Civil de Sevilla y mi marido me dieron una alegría tremenda.



El año pasado en el Puente de la Hispanidad nos fuimos a Bellavista, nada más instalarnos en el hotel  empezamos esa aventura tan apasionante que me producía tantas cosas. La calle... el número que aparecía en la copia del registro no era muy fiable, y después de tantos años no era fácil; empezamos a preguntar, nadie sabía nada. Mi marido había quedado con una persona al día siguiente que nos ayudaría, según dijo.



Llegamos a una casa que se correspondía con el número del registro, era un bloque de pisos, nos abrió la puerta un señor muy serio, íbamos acompañados de esta señora; llevábamos una foto para facilitar la información. NADA. La gente parecía que se interesaba, más que nada por la curiosidad, el morbo. La sensación de estar preguntando por fantasmas que nunca hubieran pisado aquellas calles me producía un desanimo enorme. Es cierto que en dos días tampoco se podía averiguar mucho.


Nos vinimos a Cáceres con una supuesta puerta abierta que me llenó de alegría, un señor aparentemente muy serio y formal al ver la foto nos dijo que le recordaba algo, y que se lo comentaría a su cuñado que era mayor que él. Coincidían las dos generaciones, la del padre de este señor y él mismo, de la edad de mi hermano Santiago, que por entonces tenía 10, 11 años, las profesiones de mi padre y el padre de este señor... una serie de coincidencias que me emocionaron. ¿Los habría conocido? Se quedó con el número de móvil de mi marido y una foto de mis padres, jóvenes (y los más guapos) en aquella época, quedaron en seguir en contacto.

La cartera, la telefonista, la comadrona, una señora encantadora, que por unos años no fue ella la que asistió a mi madre en el parto, la parroquia... fue un no parar; yo agradecí a todos y cada una de las personas que nos atendieron y nos escucharon su interés.

Había algo que me daba miedo, un episodio que sucedió estando mis padres allí, algo que tenía presente, y que en aquella investigación no sabía lo que me podía encontrar. Lo cuento en un post que publiqué en mi blog hace varios años.

Nos vinimos a Cáceres, con la esperanza en ese señor que quedó en llamar a mi marido y demostró tanto interés en aquel momento, entramos en un grupo para seguir en contacto con el barrio. Pues bien, este señor no volvió a decir nada, hasta llegar a no coger el teléfono a mi marido; ya en nuestra ciudad se me ocurrió llamar a la parroquia, ya habíamos estado allí, pero como el sacramento de la Eucaristía no imprime carácter no aparecía por ningún sitio el nombre de mi hermano el mayor, pero si aparecería el bautismo de mi hermano pequeño, Manuel, el que nació en Bellavista.

Me atendieron muy bien y efectivamente aparecía el día del bautismo, la calle y el número exacto de la casa, también estaban registrados los nombres de los padrinos, una alegría enorme que compartí con mi marido y mis hijos; era un hilo importante del que empezar a tirar. Al estar en contacto con el grupo, pregunté por si alguien conocía a estos señores, y efectivamente, alguien me dijo que su madre era sobrina del padrino de bautismo de mi hermano, me puse contentísima y le comenté mi deseo de conocerlos cuando volviéramos, lógicamente los padrinos serían amigos de mis padres, mi padre era militar igual que el padrino de mi hermano, igual que aquel otro señor que mostró un interés aparente, igual que su padre... La madrina, a pesar de los esfuerzos no supimos nada.

Después de Navidad nos fuimos a Sevilla, habíamos comentado a estas personas por privado nuestro viaje y nuestro deseo de conocerlos, nadie nos contestó, ni manifestó deseo alguno de conocernos a nosotros. Yo no entendía nada, quizás aquel episodio que conté, aquel post de mi blog, influyo o removió a alguien y ya no quisieron saber nada de nuestra historia. Quizás aquel militar que se quedó con la foto de mis padres y quedó en seguir en contacto con nosotros también recordó aquel amargo episodio. Quizás...

Llegamos a nuestra ciudad y disgustada por el comportamiento inesperado de la gente manifesté que me salia del grupo. Ya fuera del grupo, (mi marido estaba dentro) me contó cosas que pusieron y que me dolieron mucho, como que me fuera a buscar a Lobatón o que hubiera hecho eso 50 años antes, entre otras cosas.

Necesitaba contar esto, lo necesitaba para seguir viajando a Sevilla con la misma ilusión que lo hemos siempre.

 Las cosa se intentan, unas salen bien y otra salen mal, o simplemente no salen, pero al menos lo he intentado. Esa aventura tan apasionante como era buscar los recuerdos de mis padres y mis hermanos en Sevilla, en Bellavista se han quedado en una experiencia amarga, algo sin sentido, al menos yo no lo encuentro. Quien sabe si algún día volvamos y encontremos lo que buscamos.

La casa donde preguntamos que nos abrió un señor muy antipático, que no es andaluz, según me dijeron era la casa donde vivieron mis padres, sin saberlo habíamos estado allí, ahora transformada en un bloque de pisos.

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