domingo, 16 de abril de 2017

EL CACHORRO. SEVILLA 2017


Quien diga que esto es un muñeco, le contestaré que él es un inculto.

Francisco Ruiz Gijón nació en Utrera en 1653

Su ejecución se contrató notarialmente el 1 de abril de 1682 y el imaginero debía percibir por ella 900 reales, pero consta en otro documento que percibió 1.100 reales.
La talla está hecha en cedro real de Flandes y mide 1.89 m.


Último de los grandes Crucificados del barroco español, representa el instante de su muerte. Cristo crucificado está vivo mirando a lo alto, desnudo y con el paño de pureza que sostiene una cuerda y descubre toda se silueta.

Toda la imagen, que hincha el tórax y tensa los músculos en busca del último aliento, es movimiento y ritmo ascensional, pero «donde Gijón potencia el efecto barroco es en el paño de pureza... que resulta en extremo virtuoso". Pormenoriza los pliegues, en aleteantes fragmentos, de fina lámina.

Era una asignatura pendiente, el año pasado no pudimos ver al Cachorro, El Cristo de la Expiración, este año también resultaba complicado, mucho tiempo esperando de pie, en Triana, después de comer, todo abarrotado, sin embargo tenía la convicción de que le iba a ver procesionar, no sabía como ni en que lugar, pero si de que le vería procesionar, ya habíamos pasado por su Basílica, 

A mi marido se le ocurrió que podíamos verlo en la plaza de la Magdalena, fue todo un sueño, no puedo estar de pie, y al cabo de un rato apareció un chino, mi marido le compró un "palquillo", una silla plegable y lo vi. Fue un momento mágico. Yo creo que en todos y todas los que estábamos allí, en la hermandad, estaba muy presente lo que habíamos vivido en la madrugá, de una forma o de otra. 


Al llegar al hotel, mi marido me dijo que no había quería decirme la gente que había, para que no me asustara, es un paso que además de su belleza, genera gran expectación porque por la climatología no puede procesionar siempre.

Para mi el Cachorro son recuerdos de niñez, son mis padres contándonos anécdotas de Sevilla, somos mis hermanos y yo escuchando... y yo estaba allí. 

Me hubiera gustado compartir esto con mis hermanos, sobre todo con mi hermano Manolo, contarle que había visto procesionar al Cachorro, era el único que nos faltaba por ver, y lo vimos. No puedo compartirlo, físicamente porque ya no están, pero si espiritualmente, porque están todos en mi corazón.

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